La empresa familiar Riedel nos tiene una contundente respuesta, ya que con más de trescientos años de experiencia nos brindan la más grande y exclusiva variedad de copas que existe en el mundo. Su trabajo está inspirando en el máximo disfrute del vino, y es que lo que muchos desconocen es que el tamaño, grosor, material y forma de la copa influyen en el sabor de esta bebida.

 

Con sede en Kufstein, Austria, el reto de Riedel es fabricar las copas más finas del mundo sin que dejen de ser resistentes y apropiadas para el uso diario. Dentro de su amplia gama de colecciones tienen una llamada Veritas que fue diseñada a partir del ADN de las distintas uvas, logrando resaltar todas las propiedades del vino; se podría decir que es la combinación perfecta entre tecnología, arte y tradición. Otra de nuestras colecciones favoritas es la Sommeliers que consta de alrededor de treinta copas elaboradas para diferenciar las cavas y encaminar adecuadamente todos nuestros sentidos para su degustación.

 

 

Fabricar cristalería entorno al vino no fue cosa fácil. Requirió de años de investigación y de trabajo en conjunto con los mejores sommeliers y enólogos del mundo, además de compartir sus técnicas artesanales de generación en generación.

 

En Riedel piensan hasta en el más mínimo detalle. Por ejemplo, el tamaño de las copas varía dependiendo el espacio reservado para poder percibir el aroma que desprende el vino, haciendo de las notas frutales un verdadero deleite. Además es importante mencionar que en el proceso de elaboración de cada copa, primero trabajan con cristal fundido y un molde, después agregan de manera artesanal tanto el pie como la base, utilizando métodos de épocas antiguas.

 

 

En México son muy pocos los lugares que cuentan con cristalería Riedel, sin embargo nosotros estamos seguros que es una pieza clave que no podía faltar en Lazarus, pues aquí el protagonista es el vino y su goce en todos los sentidos. Somos fieles creyentes de que el vino es para todos y Riedel nos ayuda a demostrártelo.