El verano llegó y sin duda la ola de calor pegó a tope, pero ¿cuál es la mejor formula para mantenernos hidratados? Un gran remedio es recurrir a la frescura de los vinos blancos y rosados, ya que son bebidas jóvenes y afrutadas, lo cual las hace mucho más refrescantes. Esta ambrosía es ideal para disfrutarse tanto en un día de playa como en un asado.

 

El vino rosado tiene la misma esencia de los atardeceres de verano: el abanico de colores, las notas que desprende y su mítico aroma, son una escapada de la rutina que nos consume día a día. Para la gente joven es sin duda un favorito, debido a que es sencillo de beber y cuenta con una gran versatilidad. Son ideales para maridar con platillos ligeros como pescados, ensaladas y carnes blancas. 

 

Si tuviera que describirlo con una palabra, sería versátil; ya que su sabor varía dependiendo de su lugar de producción. En California, por ejemplo, podemos encontrar los clásicos White Zinfandel con notas dulces y frutales, sin embargo cada día más gente voltea a un estilo distinto como los del sur de Francia que optan por producir vinos frutales, secos y más elegantes. Tanto el color como el sabor se debe a las hollejos a.k.a “pieles” de la uva, que generalmente entre más gruesa sea podrá aportar mayor pigmentación al vino.

 

 

Para su elaboración primero se hace la vendimia, que es cuando se recolectan las uvas maduras, después viene el despalillado, proceso que permite separar las uvas del racimo e incluso hojas, se continúa con la prensa donde se extrae el jugo o mosto y se deja en contacto con los hollejos o pieles por cortos periodos de tiempo, a esto se le llama maceración. El mosto o jugo de uvas tintas o blancas es blanco, quién aporta el color son los hollejos o pieles de las uvas. La maceración se hace por periodos cortos de tiempo pero puede variar de entre 6 hasta 12 horas y así el mosto irá obteniendo la pigmentación de las pieles.

 

Aquí es dónde comienza la fermentación, las levaduras convertirán los azúcares en alcohol y dióxido de carbono. Posteriormente se filtran y embotellan. La mayoría de estos vinos están pensados para que el vino se consuma lo más fresco posible en un periodo de entre 3 y 4 años.

 

Algunas de nuestras recomendaciones son:

 

Chateau Romassan, Mourvèrdre / Grenache / Cinsult / Syrah, un vino elegante y delicado del sur de Francia, incluso su distinguida botella curvilinea, original de 1930, se encuentra patentada. Es el vino favorito de las celebridades, ya que representa generaciones de tradición y calidad; una combinación perfecta entre seco y fresco.

 

 

Otro de nuestros favoritos es el Totol, Ruby Cabernet , que cuenta con una tonalidad cereza y tiene notas mucho más frutales, predomina la fresa y la guayaba, tiene una expresión muy tropical, ideal para esta época del año.

 

Si buscas una deliciosa nariz de toronja rosa y chabacano debes probar La Chapelle Gordonne Rosé de Côtes de Provence, Syrah / Grenache, un vino delicado pero a la vez muy complejo y redondo de color rosa pálido.

 

Si aún no logramos convencerte de tomar vino rosado hay estudios que comprueban que beberlo con moderación puede retardar el envejecimiento y mejorar tanto la circulación sanguínea como la digestión, esto sin mencionar que simplemente es una bebida perfecta.